Inteligencia Emocional: El impacto de las emociones en el ser humano.

¿Qué aspectos se valoran en la educación? ¿Cómo se define la inteligencia en el ámbito académico? PISA o las escalas Wechsler dejan bastante en evidencia la importancia del sistema cognitivo de las personas; sin embargo, ignoran por completo el resto de inteligencias múltiples que existen. Gardner afirma que existen 8 tipos de inteligencias, que son: lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, kinestésica, interpersonal, intrapersonal y, por último, naturalista. No obstante, esta entrada va a tratar sobre la inteligencia emocional, basándome en en el best-seller mundial de Daniel Goleman, para tener un apoyo veraz que me sirva para reflexionar sobre la situación de las emociones en el mundo educativo. 

Gestionando nuestras emociones. Inteligencia emocional - AMADAG

En infinidad de ocasiones pensamos que la inteligencia emocional únicamente se refiere a la gestión de emociones, tanto intra como interpersonales, y eso es únicamente una parte de su significado.
Este concepto abarca habilidades como la motivación, la perseverancia o la agilidad mental, necesarias para la formación y consolidación de rasgos de personalidad como la autodisciplina, la empatía o el altruismo, además de ser necesarias para una adaptación social correcta. Por lo que, teniendo en cuenta la influencia de las emociones en el ser humano, ¿se les está dando la importancia necesaria en el mundo de la educación? La respuesta, en mi opinión, es bastante clara: no.

Tomando como referencia la entrada "Precursores y origen científico del constructo de Inteligencia Emocional", del blog "Escuela con cerebro", David McClelland (1973) propone la evaluación de la inteligencia emocional, ya que esta permite observar el cambio real en el proceso de aprendizaje del alumnado porque se puede enseñar y entrenar, mientras que la inteligencia que se evalúa en los test anteriormente mencionados, se entiende como un rasgo psicológico estable, y por ende, no modificable.

Saber la fecha de esta propuesta me hace replantearme si, en algún momento de la historia, este tópico ha llegado a interesar al sistema. Han pasado más de 50 años desde que McClelland lanzó esta idea, y pese a que se hagan avances en la forma de evaluar (evaluación por proyectos, flipped classroom...), las altas esferas siguen considerando el aspecto emocional como un actor secundario en las personas. Por lo que, me temo que esta situación, aunque menos acentuada, continuará como ha estado siempre. Por eso hay que luchar: por un cambio en el sistema, y por apostar por el desarrollo integral de las personas. Solo así se formará gente competente y apasionada en su campo.







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