Lo esencial es invisible a los ojos... y a la tecnología.
Fin del cuatrimestre. Fin, por ende, de las lecturas que he tenido que realizar. Primero fue Inteligencia Emocional, después siguió Inteligencia Social y, como cierre... El Principito. Soy plenamente consciente de que este título no tiene una relación directa con las TIC ni con las emociones, pero creo que es un libro que todo el mundo debería leer dos veces en la vida: una cuando sea niño o niña, y otra en la adultez, ya que la forma de entenderlo cambia con el paso de los años, y esa es la gracia. La forma en la que está redactado, el mensaje que quiere transmitir y los toques de realidad camuflados con fantasía hacen que no envejezca mal, independientemente del tiempo que haya pasado. La historia la protagoniza Piloto, un hombre que de niño soñaba con ser pintor, pero las personas mayores no comprendían sus dibujos y, buscando un futuro estable, acaba dedicándose al pilotaje. Un día acaba aterrizando de emergencia en el desierto del Sáhara, y comienza a dibujar hasta que ...








