¿Cuál es la forma de proteger el conocimiento?

"Nuestra biblioteca es todo lo que queda del saber de los hombres". En la película Ágora se aborda el tema del conocimiento durante todo el transcurso del largometraje, y más concretamente resaltan las bibliotecas como el refugio del saber humano. Quizá es una pregunta oportunista y claramente sesgada por la sociedad en la que vivimos, pero ¿por qué la biblioteca? ¿Acaso no es el propio ser humano el mejor protector del conocimiento? 

A través de este blog, siempre he mostrado una actitud crítica (y genuinamente escéptica) hacia las TIC y el enfoque que la sociedad está dándoles como transmisores de conocimiento. Sin embargo, que opine que no se está haciendo un uso apropiado de la tecnología no implica que mi posición esté totalmente polarizada en favor de las bibliotecas y de los libros. Sinceramente, creo que ambos puntos de vista defienden unas herramientas, ignorando al verdadero artífice de proteger, generar y transmitir el conocimiento: el ser humano. 

Pensémoslo, ¿quién ha escrito esos libros? Una persona. Y, en caso de haber fallecido, ese libro lo ha escrito otra persona basándose en escritos suyos anteriores, por lo que el libro es un instrumento tangible que asegura que el saber prevalezca en el tiempo, aunque hay infinidad de conocimiento sin plasmar en un folio: frases populares, consejos o historias de personas mayores basados en sus experiencias... No todo el conocimiento se resume a una carga teórica o a escritos de profesionales, sino que todo aquello que nos nutre y nos desarrolla como personas es algo que se debe proteger. ¿Y quién ha programado esa tecnología para que llegue al punto en el que se encuentra ahora? El ser humano. 

Entonces, mi conclusión es... ¿Por qué el debate de la educación se centra en el uso de las TIC o la vuelta al papel y al bolígrafo? ¿Por qué no se abre el melón de que el sistema educativo eficiente es aquel que se centra en desarrollar al alumnado de forma integral? En este tipo de enseñanza, tecnología y libros serían totalmente compatibles, ya que, como me dice mi madre: "nada es bueno en exceso". Tomar los puntos útiles de ambos y explotarlos para que el proceso de enseñanza-aprendizaje tenga sentido, tanto para la faceta académica del alumnado como para su faceta personal; en algún momento, se abandonarán los estudios, pero no se puede dejar de vivir, ni desaprender aquello que se ha enseñado. 

                                          Estudiantes saludando estudiando libros | Vector Premium

¿Creéis que es más eficiente una educación equilibrada, o es mejor escoger una manera de enseñar y centrarse exclusivamente en ella? 

¡Nos vemos en la siguiente entrada!


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