¿Cuál es el techo de las TIC? ¿Y su suelo?

Recientemente se ha llevado a cabo un debate en clase sobre la regulación de las TIC para proteger el bienestar y el rendimiento académico del alumnado en la Educación Secundaria Obligatoria (en adelante, ESO). Más allá de la postura que haya tenido que defender, este tema me ha llevado a cuestionarme cuál es el potencial que tienen las TIC y en qué punto se encuentran actualmente. 

El suelo en el que nos encontramos con la tecnología es uno realmente poco alentador. Son numerosas las críticas que las TIC reciben, ya que se perciben como agentes distractores, perjudiciales para el desarrollo integral de las personas usuarias y, sobre todo, para su rendimiento académico. Gloria Mark, catedrática de informática estadounidense, explica que en el 2014 una persona era capaz de mantener la capacidad de atención delante de una pantalla durante dos minutos y medio; sin embargo, actualmente se encuentra en 47 segundos (Por qué cada vez tenemos menos capacidad de atención, Newtral). Además, el uso que se le está dando a la informática es, cuanto menos, cuestionable. Un artículo del 2020 de una revista de investigación muestra los riesgos a los que se exponen las personas (en especial, las mujeres). Un 46,2% representan los contenidos inapropiados (violencia explícita, pornografía, etc.), un 24,9% es el sexting, un 20,9% el ciberbullying, un 20,8% el grooming (falsificar una identidad), un 14,8% el sexcasting y un 12,3% la sextorsión

                       El mal uso de las TIC y sus riesgos

Sin embargo, la tecnología supone una herramienta que aumenta el abanico de posibilidades del ser humano si se hace un uso responsable y ético de ella. Raquel Pérez Bartolomé, ingeniera en Telecomunicaciones escribió un artículo en el año 2017 para Publicaciones Didácticas en el que se trataban los beneficios de las TIC y sus recomendaciones. En él, menciona el mobile-learning, o aprendizaje móvil como una herramienta de innovación que permite un aprendizaje significativo para el alumnado, quien construye este a través de sus intereses. Hay que darle una vuelta a esta idea y formar tanto a profesorado como alumnado antes de introducirla en las aulas de manera oficial... Pero es innegable que es un soplo de aire fresco al sistema educativo y, si tuviese éxito, podría transformar el mundo de la educación y que se aleje de aquello que hemos conocido durante nuestras etapas educativas tempranas. 

Como esta técnica, hay infinidad de ellas (algunas más conocidas y usadas que otras) que permiten que la educación sea de calidad y equitativa: soportes multimedia (vídeos, subtítulos, PowerPoints) para aquellas personas que requieran su uso; plataformas didácticas con juegos, las cuales permiten que el proceso enseñanza-aprendizaje sea algo lúdico; wikis, foros... en los que el alumnado co-construye el aprendizaje, enseñando y aprendiendo de sus compañeros y compañeras al mismo tiempo. ¿Cuál es el problema? La inversión tanto económica como temporal. Se requiere una inversión de dinero importante, aunque lo que más puede costarle al sistema es el tiempo y la paciencia necesaria para formar adecuadamente a profesionales que puedan asegurar el buen uso de la tecnología, al menos en el aula, y el ser humano no va sobrado de ella.


En definitiva, el suelo de las TIC es algo muy oscuro, demasiados riesgos a los que se exponen los y las jóvenes, y que son susceptibles de caer en ellos por hacer un mal uso (culpa de ellos y ellas, y de las personas de su entorno, ya lo comenté en la entrada sobre "Adolescencia"). A pesar de esto, el techo que tienen... Es altísimo, tanto que no se puede ver el final. Estamos hablando de tecnología, de una accesibilidad universal y de un mundo aún por descubrir. Espero que, alguna de las veces que acuda a esta entrada, se hable de las TIC como algo que ha contribuido al avance de la educación y, por ende, sociedad, y no como un posible enemigo.

Y vosotros/as, ¿cuál creéis que es el techo? ¿Y su suelo? 

¡Nos vemos en la siguiente entrada!

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